Review + Galeria || 5 Seconds of Summer en Chile: El arte de florecer sin perder la raíz

 


Escrito por Ki
Fotos por Andie Borie (DG Medios)
Produjo: DG Medios


Hay noches en que la música deja de ser un mero espectáculo para convertirse en un espejo del tiempo. La velada de este martes 22 de septiembre en el recién bautizado Santander Arena atestiguó esa metamorfosis: la de cuatro muchachos que desembarcaron en Santiago no para desempolvar viejos laureles, sino para desplegar la arquitectura sonora de Everyone’s a Star!, un sexto trabajo que explora con audacia las luces y sombras del estrellato. Tras tres años de distancia, la comunión entre el cuarteto australiano y su devoto público volvió a encender el recinto del Parque O’Higgins en un banquete de pop-rock efervescente.

El fuego inicial no vino desde el otro lado del océano, sino desde el corazón de Maipú. A las ocho de la noche, Artificiales tomó las riendas de la antesala con un choque instrumental contundente, donde los pasajes de distorsión noise y los matices del indie sirvieron como el preludio ideal para el torbellino que se avecinaba.




A las 21:00 horas, con una marea humana haciendo retumbar los cimientos del recinto, Luke Hemmings, Michael Clifford, Calum Hood y Ashton Irwin irrumpieron en un escenario dominado por una imponente limosina que sostenía la batería. El arranque fue un estallido sónico: "NOT OK" y "No. 1 Obsession" abrieron el fuego en medio de un coro ensordecedor que casi opacaba el sistema de sonido. Sin dar tregua al aliento, tramos incandescentes como "Teeth", "Easier" y "More" certificaron que las guitarras afiladas y las frecuencias electrónicas siguen siendo la columna vertebral de su propuesta.

A medida que avanza el metraje de este concierto dividido en actos, la banda se sumerge en una inteligente narrativa audiovisual. Un falso documental que escenifica la disolución del grupo funciona como bisagra hacia el fragmento más íntimo de la velada: la vitrina solista. Escuchar en sucesión "Starting Line" (Luke), "Have U Found What Ur Looking For?" (Ashton), "Don’t Forget You Love Me" (Calum) y "Enough" (Michael) fue presenciar la síntesis de cuatro identidades que, lejos de competir, nutren la fuerza del conjunto. Poco después, la fragilidad de "Amnesia" en formato acústico desnudó las emociones del estadio, transformándolo en un mar de voces desbordadas.




El clímax de la intriga nocturna llegó al revelar la misteriosa Secret Song. Mediante la interacción con un código QR en las pantallas y un teatral sorteo con maletas sobre las tablas, el azar decretó que "Wrapped Around Your Finger", joya rescatada del EP Don't Stop de 2014, fuera la agraciada. Aquel guiño al pasado desató un frenesí absoluto; una verdadera marea de gritos y nostalgia que estremeció cada rincón del Santander Arena.

Hacia el epílogo, el cuarteto recurrió a los cimientos de su artillería pop-punk: "Voodoo Doll", "Don’t Stop" y la catártica "Jet Black Heart" precedieron la explosión multitudinaria de "She Looks So Perfect". La despedida, envuelta en la homónima "Everyone’s A Star!" y el torbellino confeti de "Youngblood", cerró un capítulo memorable. 5 Seconds of Summer demostró en Chile que la madurez artística no implica perder la chispa; al contrario, significa saber convertir la juventud en un eco eterno.







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