El pasado 10 de noviembre, Espacio Broadway se bañó de música durante más de doce horas con la edición 2018 del querido Fauna Primavera. Este año, aún con la baja inesperada de algunas presentaciones, se consagró como uno de los mejores carteles que ha ostentado el masivo evento de Fauna Producciones.
Lorde, MGMT, Death Cab For Cutie y At AThe Drive In fueron les cuatro pilares fundamentales de aquel caluroso sábado durante el día y con mucho frío durante la noche. Condiciones que se hacían soportables con la música de todos los shows.
Entramos a Broadway un poquito pasada las una de la tarde, donde aprovechamos de recorrer el lugar y darnos cuenta que estaba todo igual que el año pasado, punto a favor de Fauna. A las 13:30 exactas apareció en escena Barbagallo. El baterista de Tame Impala llegaba a Chile por primera vez para mostrar su proyecto personal, el cual tiene ya tres discos de estudio, donde el último fue lanzado en marzo de este año y fue motivo de su gira.
Cómo es de esperarse con los primeros shows encargados de abrir los festivales, este no contó con una cantidad de gente considerable, ya que en ese instante recién habían abierto las puertas. Pero aún así, los que llegaron, se entretuvieron durante toda la presentación que el francés dio, donde además se vio muy comunicativo y simpático con la gente. Fue un gran acierto este número por parte de la producción.
Luego del francés, nos fuimos al escenario Red Bull, donde en ese instante estaba sonando el trap triste de Gianluca, artista al que los medios han apodado “el príncipe del trap nacional”. Nunca lo habíamos visto en vivo, pero sorprendió la cantidad de gente que estaba agolpada bailando los temas de su disco ‘G-Love’, de lo más destacado de este año. Duramos unos minutos, ya que también en ese instante estaba tocando Playa Gótica en uno de los dos escenarios principales.
Les creadores de 'Amigurumi' fueron quienes armaron la fiesta, motivando a la gente con sus singles refrescantes a pesar de los 28 o 29 grados que ya acechaban a todos los presentes. Fue un show sólido, donde Fanny Leona demostró ser de las mejores vocalistas de la escena nacional actualmente; además de robarse las miradas en la primera parte del show por su camisa de Goku. El día transcurría de forma muy rápida, rápida como la presentación de Built To Spill, y llegaba uno de los shows más esperados por mí y por muchos: Warpaint. El cuarteto desde el primer minuto se adueñó del festival y envolvió de una notable atmósfera el escenario.
En más de una hora de presentación, el cuarteto oriundo de Los Angeles desplegó todas sus armas de una impecable combinación de rock, psicodelia y hasta con tintes pop. Emily y Theresa se robaron totalmente el show con su juego de voces que maravillaron al público del Ballantine's Stage. Ojalá puedan regresar muy pronto al país.
Luego de esto, fuimos a ver a Bronko Yotte, artista de rap al que siempre había querido ver, pero nunca se me había dado la oportunidad. Y la verdad, quedé gratamente sorprendido con la puesta en escena en formato banda. Que manera de sonar bien el bajo aquella tarde, y que manera de sonar bien en vivo los temas de 'Nimbo EP', para mí, una joyita. Después de quedar satisfecho de Yotte, fuimos a ver a una conocida de los escenarios masivos nacionales: Javiera Mena.
Mena saltó al escenario de manera puntual y de inmediato, como era de esperarse, motivó a los oyentes que habían llegado al escenario. En una presentación más inclinada a su nuevo disco, la artista también dejó tiempo para sus clásicos y hasta minutos para realizar un cover de 'Mujer Contra Mujer', que le salió bien bueno. Más allá de eso, no fue tan interesante el show, ya que es prácticamente el mismo que viene haciendo.
Cuando llegó el turno de At The Drive In, la cabeza de muchos explotó. Y es que los gringos hicieron el inicio más potente visto en la historia de los Fauna Primavera, a mi gusto. Teniendo a un vocalista vuelto loco como Cedric y a un crá en la guitarra como Omar Rodríguez-López, fue un total descontrol ese show que pasó por muchas emociones, en especial, para aquellos que los veían por primera vez. Una presentación demoledora que hizo quedar sordos a varios presentes, entre ellos, a varios gráficos que estaban al lado del parlante.
La nostalgia y melancolía llegó de la mano de Death Cab For Cutie. Cientos de treintañeros -y otros menores- se agolparon tranquilamente al escenario principal para escuchar a Ben Gibbard interpretar éxitos como 'I Will Follow You Into The Dark', que fue tocada en acústico y llenó de emoción al público. Show un tanto pragmático, sin mucha comunicación con el público, ¡pero que importa eso! La presentación tuvo un sonido impecable y apegados a su melancólica esencia. Gracias, Ben.
El frío ya era más un enemigo que un aliado, el dolor en las piernas era harto y la fuerza se iba. En el escenario de Vans, en medio de luces de neón y un fondo lleno de psicodelia, aparece MGMT. Con un show de 1 hora y 15 minutos, el dúo de synth pop se tomó Espacio Broadway, repasando éxitos como 'Kids' y 'Electric Feel' y presentando material de su última disco como 'When You Die', que sonó mejor que en el álbum. Si bien, me dejó un sabor agridulce, quedó demostrado que la psicodelia sigue viva.
Miles de fanáticos que esperaban en la reja desde el mediodía, encontraban ahora la recompensa: en un enterito de seda blanco, tal como una pintura renacentista, saltaba al escenario Lorde, desatando la locura en su fanaticada.
La neozelandesa volvía a Chile tras cuatro años desde la última vez, cuando, con solo 17 años, se presentó en Lollapalooza Chile. Ahora, más madura y con dos discos bajo el brazo, aterrizó en la región para presentar el show más destacado de la jornada de festival.
Visuales que jugaban con las sombras de la artista y un cuerpo de baile entonado con sus movimientos rítmicos llenos de energía y al mismo tiempo elegantes fueron la tónica de la presentación. Sin embargo, fueron solo complementos al repertorio que presentó en Espacio Broadway, el que contó con éxitos de Pure Heroine (2013) y Melodrama (2017), y que fue la mezcla perfecta entre fiesta y emoción. Dicho repertorio, entonado bajo una delicada voz, que se equilibraba entre altos y bajos, era capaz de entregar energía a los fanáticos de primera fila y a los que estaban más atrás. Todos entraron en sintonía.
Con palabras en español en agradecimiento a su fanaticada -llenas de completa devoción- y canciones sorpresas -como “Writer In The Dark“-, la neozelandesa brilló en el escenario de Ballantine’s, dejando a su público más que satisfecho, con el que se notó una conexión desde los primeros minutos del show. Esa confidencia fue materializada cuando se le cantó, al unísono, un improvisado “Feliz cumpleaños”.
Sin dudas, uno de los mejores carteles que ha tenido Fauna fue este y aprobó de gran manera en lo musical. Apostando por debuts y regresos que miles esperaban desde hace un montón de tiempo y eso se agradece de gran manera.
Para mejorar queda la parte de el patio de comidas, que este año sólo tuvo cinco opciones, más la cocina de los chef que había. Sin duda, creo que deberían haber más variedad para que no se hagan filas de más de una hora de duración. Creo que ese es el punto más negro de esta versión, pero que puede ser mejorada sin duda alguna.









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